San Cristóbal de Las Casas, Chiapas. — A pocos días de que inicie la justa mundialista, el Capitán Marcos, portavoz del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), ha emitido una crítica frontal contra lo que considera la "impostura" de este evento global. Lejos de la fiesta deportiva, el zapatista planteó que el futbol actual es un espejo de la profunda descomposición social y política que atraviesa el país.
El futbol como territorio en disputa
Para el EZLN, el balompié atraviesa una crisis de clase. Mientras los estratos "profesionales" están secuestrados por el capital financiero, las televisoras y marcas transnacionales, el futbol llanero —histórico espacio de convivencia comunitaria— se encuentra bajo asedio.
" "Las canchas de grava y lodo se han convertido en el espacio de lucha entre cárteles del crimen organizado y desorganizado", sentenció Marcos, al señalar que la defensa de estos espacios de esparcimiento está siendo criminalizada, incluso bajo gobiernos que se autodenominan progresistas.
La realidad frente al espectáculo
El comunicado del Capitán Marcos advierte que la parafernalia del Mundial, apoyada por la FIFA y el patrocinio corporativo, busca ocultar una realidad nacional que no desaparece con los goles.
" "La realidad no puede esconderse detrás del K-Pop, U2 y los próceres envueltos en la bandera tricolor", declaró, subrayando que mientras el evento promueve una imagen de "bienestar", el país está marcado por la lucha de las madres buscadoras, el magisterio democrático, las comunidades indígenas desplazadas por megaproyectos y las víctimas de la inseguridad.
Crítica a la FIFA y memoria histórica
En un tono ácido, el vocero zapatista calificó a la FIFA como una institución que antepone los intereses económicos a la ética, arremetiendo contra su postura ante temas sociales. Sin embargo, rescató la capacidad del futbol para servir como trinchera de resistencia, recordando episodios históricos donde los jugadores desafiaron al poder, desde el rechazo de Paul Breitner a la dictadura argentina, hasta el apoyo de Lamine Yamal a la causa palestina y el emblemático gesto del "Bofo" Bautista en Chiapas en 2004.
El pronunciamiento concluye con una imagen contundente: sobre los anuncios comerciales del Mundial, las madres buscadoras imponen la realidad de sus ausentes, confrontando el "mundo virtual" del patrocinio con el dolor y la dignidad de quienes exigen verdad y justicia.